Entre la ética y la astucia

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Entre la ética y la astucia

Nicolás Scarón – Reactiva contenidos – Columna de opinión

Sendic dice que todo esta campaña en su contra, es parte de un plan para desestabilizar a los gobiernos “progresistas”  y que surge del imperialismo yanqui. Creo que el vice presidente tiene razón.

Pero ¿por qué hay un plan? ¿Para desestabilizar que?

Antes que nada, un par de cosas sobre el tema del título y el colchón.

¿Todos los políticos actúan en base a la ética? ¿Todos denuncian, todas las irregularidades que conocen? ¿Todos dicen la verdad? ¿Todos actúan desinteresadamente sin importar donde queden ellos posicionados al tomar esa decisión? ¿Todos son intachables en sus gastos? ¿Ninguno siente vergüenza de la partida que tienen para comprar diarios y revistas que se las mandan por correo electrónico? ¿Todos son intachables?

Todos sabemos, que la respuesta es NO.

Nadie a esta altura puede defender las prácticas de Sendic, nadie puede negar que son más de lo mismo, nadie puede negar tampoco, que poner el foco solo en él, es parte de una campaña. De los partidos de derecha y de todos los interesados en que los oprimidos no tenga caja de resonancia alguna.

Estamos dejando de lado temas relacionados a la corrupción, donde podríamos decir incluso que es inherente al sistema político, pero es otro tema y en esto que quiero decir, no viene al caso ni es necesario.

Los planes para desestabilizar a los gobiernos que reconocen algunas políticas sociales, de las que históricamente reivindicaron y diseñaron grupos de explotados, esos planes, responden a eso y no a atacar la “bondad” de ningún dirigente político, ni a la “osadía” de ningún gobierno. Las embestidas siempre son contra los trabajadores.

La práctica política de Sendic no solo no es la causa del plan, sino que es funcional al mismo. Es la excusa que siempre estará. Pero no solo es la práctica de Raúl Sendic, sería bueno tenerlo claro, es la práctica de todos los que actúan dentro de ese esquema de poder. Porque además, no se puede actuar de otra manera. Actuar de otra forma, actuar con “ética” dentro del sistema de partidos que compiten electoralmente en este formato de democracia representativa, es perder, es desaparecer, es no incidir.

Ejemplos sobran, renuncias sobran, “desaparecidos políticos”, en el sentido de quedar por fuera de la contienda sobran…

Los gobiernos progresistas fueron puestos en el “poder” por organizaciones sociales a pesar de sus prácticas y no en virtud de ellas. El gran debate que tenemos por delante es si esas estructuras son manejables, si esas “prácticas” inherentes no nos determinan. No nos perjudican.

Los planes del imperialismo norteamericano, la vuelta de la derecha a defender solo a los oligarcas y burgueses nacionales o la política del gobierno frenteamplista pro sistema, pro capitalista, no depende de la defensa o castigo de las “prácticas y las conductas” de los políticos de turno. Porque son parte de ese sistema. Son esperables siempre.

El proyecto socialista nace y vive en ese otro espacio donde se construye en colectivo, donde la democracia es directa o no es, donde todos somos iguales, donde todos tenemos la palabra. El proyecto socialista anida en las organizaciones sociales democráticas con ideología clara de defender los intereses de los que trabajan. Allí la ética, tiene sentido, tiene razón de ser, tiene valor. Allí la ética es lo único que importa.

Por supuesto que no siempre sucede que en los sindicatos y organizaciones sociales con un proyecto socialista esto ocurra en todos los casos. Pero puede ocurrir. Son estructuras que están pensadas para que ocurra y ocurre en muchos de ellos, así sea de forma intermitente.

Actuar con ética, hacer de ella una práctica y bandera sucede a pesar de los “mandados” políticos y las subordinaciones. A pesar de la “doble militancia”, existe una suerte de fuerza de gravedad que curva y moldea el comportamiento de los dirigentes sindicales en un sentido positivo. Esos partidos que actúan a nivel sindical o social, se fortalecen, se justifican y hacen aportes fundamentales, forman militantes, se “purifican”. Los partidos que solo actúan en el ámbito parlamentario, se pudren.

Actuar en base a la ética y construir socialismo desde la sociedad es posible, es estructuralmente posible. Del otro lado, no pasa nunca.

By | 2017-09-06T22:49:49+00:00 agosto 30th, 2017|Opinión|0 Comments

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